Restaurante_Naveira_do_Mar
Fernando Saiz. 5 de octubre de 2011
 
Restaurante Naveira do Mar.  Santa Juliana, 57. Madrid
Factura para dos, con vino: 105,15 euros.  
Precios. Pulpo, 15,00. Navajas, 15,50. Almejas a la marinera, 15,50. Ostras, 2,25/pieza. Solomillo, 17,50. Chuletitas de cordero, 2,60/pieza. Merluza a la plancha, 21,50. Buey de mar, 24,50/kg.  Rodaballo, 24,50. Mero, 24,50. Filloa, 2,10. Tarta de Santiago, 4,10.
 
Puntuación comida, 7,50. Puntuación precio, 7,00. Relación comida/precio, 7,25.
 
Naveira do Mar (como la canción de María Ostiz, qué tiempos) es una marisquería gallega de poco nombre y excelente producto. Es verdad que su ubicación no es la más adecuada para un restaurante de estas características. Santa Juliana es una calle tirando a estrecha del barrio de Tetuán donde no se ve más comercio que peluquerías multiusos (esas en las que lo mismo te alisan el pelo que te venden dulces o te sirven de locutorio)  y algún bar de aspecto descuidado. Las decenas de familias inmigrantes que se reúnen todos los días a charlar en un parque cercano (dominicanos, ecuatorianos y otros latinoamericanos y africanos representan el 23% de los empadronados en el barrio) tampoco parecen un 'target' muy apropiado para la degustación de los frutos del mar. 
Pero una vez que se llega al restaurante, la sensación de desconcierto desaparece. El local es amplio y moderno. Se nota que ha sido remozado hace no mucho, aunque la decoración resulte algo fría. El servicio es atento y más cooperativo que cordial. Y la comida, como luego comprobamos, está estupenda.  
 
De entrantes, probamos las navajas y las almejas a la marinera. Las navajas, guau. Impecables de frescura y de punto en la plancha y con ese toque un poco crujiente que caracteriza los mejores ejemplares de este molusco. Las almejas me resultaron también apetitosas, pero sin el punto indefinible que diferencia lo bueno de lo extraordinario. Después nos atrevimos con un buey de mar de más de un kilo y con una merluza a la plancha. Ambos platos, de gran nivel. En realidad, más que de platos deberíamos hablar de productos, porque lo que brilla en ellos no es la elaboración, que se limita a no estorbar, sino la simplicidad de la mejor materia prima. Fragante el buey de mar, jugosísima la merluza, yodados ambos como recién sacados del mar. Un lujo en mitad de la nada gastronómica del barrio.
 
Y además, los precios son contenidos. Alguien puede pensar que una factura de una cena de más de cien euros para dos personas no es precisamente contenida. Si hablamos en general, pues estoy de acuerdo. Pero tratándose de una marisquería, comiendo lo que comimos, y de la calidad de lo que comimos, sí es un precio razonable. Dudo mucho que haya ningún otro establecimiento de este tipo en Madrid con ese equilibrio entre la calidad y el precio. Igual de buenos (y mejores), sí; igual de baratos (y más), también. Pero no las dos cosas a la vez.   
  
Para beber tomamos un magnífico Cunqueiro III Milenio. Un ribeiro elegante y fresco, que está obviamente en la gama alta de precios de la denominación de origen pero que no te dispara la cuenta. Nos cobraron 18,50 euros, cuando en bodega lo encuentras por 11,70; o sea, un margen muy razonable para un restaurante (la norma es multiplicar por 2 o incluso por 2,5 el precio en bodega).  
 
 
 
 
Factura para dos, con vino: 105,15 euros. 
 
 
Precios. Pulpo, 15,00. Navajas, 15,50. Almejas a la marinera, 15,50. Ostras, 2,25/pieza. Solomillo, 17,50. Chuletitas de cordero, 2,60/pieza. Merluza a la plancha, 21,50. Buey de mar, 24,50/kg.  Rodaballo, 24,50. Mero, 24,50. Filloa, 2,10. Tarta de Santiago, 4,10.  
 
Puntuación comida, 7,50. Puntuación precio, 7,00. Relación comida/precio, 7,25.
 
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