Mui_vista_general

Fernando Saiz. 3 de marzo de 2011

 

Restaurante Mui. Ballesta, 4 (Madrid) 

Precios. Gambas al ajillo, 12 euros. Gildas, 2. Ensaladilla rusa, 7. Seis ostras, 18. Torreznos, 5. Mollejas, 9. Berenjenas, 5. Huevo duro, 1,50,  

Factura para dos, con vino por copas, 70,40 euros.

Puntuación comida: 6,5  

Puntuación precio: 5,5 

Relación comida/precio: 6,0

Me soplaron al oído que el restaurante Mui es una de las últimas sensaciones del circuito gastronómico madrileño, así que pensé: pues no es mal sitio este para estrenar un blog preocupado tanto por la buena cocina como por lo que cuesta. El Mui está en la calle Ballesta de Madrid, legendaria por dar cobijo en tiempos a numerosas casas de lenocinio (de putas, que dice mi editor que en los blogs hay que hablar claro) y últimamente escenario de un proyecto de regeneración del que lo peor es el nombre. Triball, le llaman a esa zona castiza de Madrid, evocando el Tribeca neoyorquino. Pues ahí, en pleno Triball, está el Mui, al ladito del su hermano mayor, el carísimo y excelente La Tasquita de Enfrente, con el que comparte propiedad y ciertas aspiraciones de vanguardia.  

 En realidad, llamar restaurante al Mui es un poco excesivo. Es más bien una mezcla de taberna de tapas y diner americano, un chiringo ultramoderno donde se sirven racioncitas clásicas y vinos con buena presentación.

Con esas limitaciones (mi amigo Jean diría que eso no es comer en condiciones), el Mui es un local agradable, de diseño algo desconcertante (la eme del logo recuerda a la de Movistar) y del que uno sale con el estómago razonablemente satisfecho. La ostras son magníficas; la ensaladilla rusa está lograda; los torreznos con huevo son muy sabrosos (aunque para mi gusto, haberles emasculado la corteza les quita parte de su agreste encanto), las berenjenas resultan sutilísimas y el huevo duro al estilo Sacha es una ocurrencia divertida. Las mollejas de cordero, en cambio, las he probado mejores en muchos sitios. Los vinos y champanes, algunos de los cuales se sirven por copas, están también bien, aunque la oferta sea reducida.

El Mui presume de cocina de altura a precios razonables (¿donde he oído yo eso antes?), y la carta es verdad que está llena de referencias que cuestan menos de diez euros. Pero si uno cae en la cuenta del tamaño de las raciones y en la modestia, por lo general, de los ingredientes, ay, los precios no son tan clementes. Uno sale comido, sí, pero al final los 30 ó 35 euros por cabeza no te los quita nadie. Y yo me sé de algunos sitios donde por ese precio se come superior, que decía mi abuelo.

 El servicio es jovial y atento, aunque tuvo un detalle feo que no me quiero guardar, que luego esas cosas se hacen úlcera. Al pedir una copa de champán, a razón de diez euros la unidad (es que era mi cumpleaños, un día es un día), me tocó la parte final de la botella, de tal manera que lo que restaba solo alcanzaba a llenarme la copa por la mitad o un poco más. Esperé un tiempo prudente a ver si, leñe, el camarero abría otra botella para completarme la copa, pero al final tuve que protestar. El camarero calibró con mirada astuta los cuatro dedos de champán que me habían correspondido y acabó poniéndome el suplemento de mala gana, como si considerara que media copa era suficiente para compensar los diez euros del ala que costaba la broma. El champán, por cierto, estaba estupendo.

 ¿Será por cosas así por las que el Mui estaba a la hora de comer semivacío? Uno tiende a pensar que no, que era martes, que la crisis nos tiene cogidos por las criadillas (aquí no puedo ser más claro, sorry) y que en los aledaños de la Gran Vía hay mucha competencia de tascas ilustradas que muerden por ofrecer un menú decente a doce o quince euros.

 Si me lo preguntan, les diré que yo al Mui voy a volver. Pero barato no es.

 

 

Comentarios (2)
2 Martes, 26 de Julio de 2011 14:28
Antonio
Hola..
acabo de comer en Mui, la verdad que gastronómicamente les iba a poner a parir, sobre todo con el ratio Cantidad/calidad/precio... pero, sinceramente, he sido tan amablemente atendido que solo me quedan palabras de satisfacción hacia ese lugar tan perfectamente definido en el post de arriba.
Todas mis quejas se las expuse a una persona que se identificó como asesor de la propiedad, el caso es que aceptaron y corrigieron mis quejas de tal manera que merece la pena tratar de ayudarles para que salven los pequeños detalles que iban a hacer de mi comida una de las peores experiencia gastronómicas en mucho tiempo.
Perdonar que no detalle lo que no me gustó, ya que estoy convencido que para cuando estés leyendo este comentario todo lo que les comentamos habrán sido subsanadas, por lo tanto no merece la pena dejar por escrito algo que seguro ha sido temporal... ¿Verdad?
Así que nada, si buscáis un buen trato, sincero, cómodo, y un sitio con ganas de mejorar, en Mui vais a tener un lugar de referencia.
Pd. ah, es que además me invitaron a probar sus especialidades y luego a TODA la comida... joder qué detalle... Esto es ganarse clientes por cuatro euros. Gracias!!
1 Martes, 29 de Marzo de 2011 09:23
Javier Fernández
Hola. La crisis ha puesto a cada uno en su sitio también en el cuento de la restauración. Los restaurantes que sobreviven son aquellos en los que la calidad-precio tenía ya un equilibrio antes de la crisis. No importa que sean caros o baratos, sino que el comensal reciba lo que espera a cambio de gastar el dinero que había previsto. Para mí, uno de los mejores de Madrid en este sentido es Ox`s, en Juan Ramón Jimenez, 11 . Tiene buena carne y buen pescado. El vino de la casa es correcto. No es barato, entre 30-40 euros por comensal, pero es de una excelente calidad y mejor servicio. Yo lo conozco desde el 1998 y, aunque he probado casi todo, últimanente siempre pido lo mismo: Menestra de verduras (espectacular) y media de albondigas caseras. De postre, si queda hambre, helado de queso.