Tanta
Fernando Saiz. 6 de septiembre de 2011
Restaurante Tanta.  Plaza del Perú, 1. Madrid 
Factura para cuatro, con vino y cócteles: 150,00 euros. 
Precios. Ensalada pucusana, 14,00. Piqueo Tanta, 36,00. Tiradito al tamarindo, 15,00. Cebiche clásico, 17,00. Plancha criolla, 14,00. Lomo saltado, 19,00. Ají de gallina, 16,00. Sorbete de frutas exóticas, 6,00. Pisco sour, 11,00.   
Puntuación comida, 7. Puntuación precio, 5,50. Relación comida/precio, 6,25.
 
Gastón Acurio es un monstruo. Este tipo de ojos aindiados y cabello revuelto es probablemente el mejor empresario gastronómico del mundo. En 17 años ha creado un imperio del buen comer y desde la metrópoli de Lima, donde junto a su mujer creó su primer restaurante (Astrid & Gastón), ha ido conquistando colonias como Buenos Aires, Santiago, Quito, Bogotá, Caracas, Panamá, México, San Francisco y por supuesto Madrid (la historia tiene estos vaivenes). Ha estado en la cumbre de Davos, ha salido en la primera página del Financial Times, es amigo de Ferrán Adriá y de Vargas Llosa y, lo que es mucho más importante, su grupo factura cada año una barbaridad de 70 millones de euros. Todo eso lo ha conseguido Acurio mezclando calidad, ingenio y audacia.
Su escaparate es Astrid & Gastón, considerado el 42ª mejor restaurante del mundo, y a su alrededor ha ido tejiendo una red de marcas menores que son, por supuesto, las que dan tamaño, popularidad y seguramente rentabilidad a su grupo. Una de sus últimas ideas es Tanta (pan, en quechúa), un autodenominado bistró peruano que abrió sus puertas en Madrid hace poco más de un año en la mísmísima Plaza del Perú, dónde si no.  
Tanta pretende ser un establecimiento informal, con buena cocina y precios asequibles. Las dos primeras ambiciones las consigue de sobra. Lo de los precios es otro cantar.
Informal sí que es. La inmensidad del local (una antigua oficina de Correos), lo escueto de su decoración, el ruido ambiental y la imposibilidad de reservar mesa hacen de Tanta un espacio que nadie escogería para conocer a los padres de su pareja. Y ciertamente se come bien. Los productos son frescos (el cebiche, en particular, es de muy buen nivel, y la ensalada pucusana, que lleva pulpo y garbanzos, también nos gustó mucho) y están bien ejecutados. La oferta de platos es variada y bastante representativa de la magnífica cocina peruana. 
Pero los precios... Ay. Los precios no son asequibles. He oído decir a Acurio en una entrevista que en Tanta se puede comer por unos 25 euros. Si ese "unos" es muy elástico (digamos, diez o quince euros más), quizás. Pero para comer literalmente por 25 euros hay que ser un brujo de la austeridad presupuestaria, una especie de Cospedal de la gastronomía. Si uno toma, digamos, un primero, un segundo y una cerveza (nada de postres, nada de pisco sour, nada de vino ni tampoco café, quita-quita que luego no duermes), el menú más barato que se puede componer se va hasta 27 euros: 8 euros de las papas rellenas, 15 del anticucho de pollo, 2,5 de la cerveza y 1,5 del cubierto. Por supuesto, en cuanto tienes la más mínima tentación expansiva, la cuenta se te va hasta cerca de los 40 euros.
Especialmente peligrosos para el bolsillo son los pisco sour, que están francamente ricos (un pelín demasiado dulces para mi gusto) pero por los que te atizan 11 euros de vellón. Es lo mismo que te cobran en el Astrid & Gastón, la mucho más lujosa casa madre, y un 50% más de lo que te cuesta un buen cóctel en Gumbo, el restaurante de cocina de Nueva Orléans, que puede ser un equivalente más apropiado.
También es sorprendente el precio del piqueo Tanta, un surtido de aperitivos variados que es un recurso facilón para la gente que no tiene muchas ganas de andar preguntando al camarero si la leche de tigre es picante o si la causa limeña tiene algo que ver con la letra de La flor de la canela. Por el piqueo, que son unas 16-18 pequeñas piezas de patatas rellenas, empanadillas y rollitos varios, de esas que en algunos sitios te sirven de cortesía, resulta que te clavan 36 euros. Éramos cuatro y apenas nos dio para empapar la cerveza. Tampoco es barato el vino. Un Baluarte verdejo, que sale por 7 euros en bodega, nos costó 18. Está bueno, por cierto.
O sea que sí. Que en Tanta se come bien. Pero a un precio.
 
 
 
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Comentarios (1)
1 Martes, 13 de Septiembre de 2011 14:16
enrique
lo conozco tanto el de Madrid como los que tiene en Lima y Cuzco , todos buenisimos

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