rey 2

Fernando Saiz. 4 de enero de 2013.

Acabo de ver la entrevista de Jesús Hermida al rey Juan Carlos en TVE-1. La primera en doce años. Quizás, la última de su reinado. En caliente, lo que me deja son muchas preguntas y algunas respuestas inconvenientes:

¿Quién es el responsable de la puesta en escena? La escenografía de la entrevista es desafortunada. Las sillas donde se sientan el rey y Hermida parecen sacadas de un anuncio de muebles de oficina baratos (¿no había en Zarzuela alguna butaquita discreta y mona para dar un aspecto más relajado a la conversación?) y el escritorio que asoma al fondo es más antiguo que una moto con sidecar (¿de verdad el monarca no usa ni un mal ordenador ni una tableta ni ningún gadget electrónico?). El juego de cámaras no es que sea sobrio, es que es franciscano, y el contraste entre la imagen hinchada del rey (¿será la cortisona?) y el rostro tallado a cuchillo de Hermida crea en el espectador un desasosiego que no se disipa durante toda la entrevista.

¿Por qué se aviene Hermida a esta componenda? Supongo que no es fácil hacerle una entrevista al rey. Zarzuela impone condicionantes, limitaciones y renuncias. El periodista no hace lo que quiere ni lo que puede sino lo que le dejan. Pero el discurso cortesano, blando y clorofórmico de Hermida desborda los límites de lo profesionalmente tolerable. Nadie esperaba preguntas punzantes, pero sí un cierto grado de distanciamiento, o en el peor de los casos un tono cómplice que permitiera descubrir en el monarca algunos matices de su personalidad. Ni una cosa ni otra. El juego de lo mejor y lo peor que ronda toda la entrevista (las satisfacciones y la insatisfacciones, lo que más le duele y lo que más le enorgullece, lo que se ha hecho y lo que queda por hacer...)  es cansino e impropio de una leyenda del periodismo como Hermida. Incluso su elección como entrevistador es discutible. ¿No hubiera aportado mucho más un periodista joven como contrapunto a la oleada de testimonios setentones que siguieron a la entrevista?

¿No hay nadie que le construya al rey un discurso enérgico de confianza? Ya sé que la entrevista estaba concebida para festejar el 75º cumpleaños del rey y hacer un balance de su reinado, pero uno, en su ingenuidad, esperaba que don Juan Carlos enviara a todos los españoles un mensaje enérgico de optimismo y esperanza. Lo que se llamaba antes levantar la moral de la tropa, que buena falta nos hace. Pues no. Salvo la diluida apelación final al juntos podemos, que más parecía un apolillado homenaje al marketing de Obama, apenas hubo referencias de liderazgo y se echó en falta una discurso sólido y coherente sobre la capacidad de España para afrontar situaciones difíciles.

Post Scriptum. Entrevista fallida, oportunidad perdida. Ya sé que a mucha gente, sobre todo de los cincuenta pabajo, le importa un rábano lo que diga el rey o en su defecto le espanta. Les entiendo. Pero a los que les pilló el 23-F con un fusil en la mano hay cosas que no se les olvidan.

 

Comentarios (4)
4 Lunes, 14 de Enero de 2013 11:04
FSaiz
Gracias a todos por enriquecer el blog. Me quedo con lo de los cincuenta años de retroceso (exagerado, pero descriptivo)y con lo de que Noos acabará la faena.
3 Jueves, 10 de Enero de 2013 12:58
Javier Ezpeleta
Enésimo intento para detener la imparable pérdida de imagen del Rey. Infructuoso. Las ¿estrategias? de comunicación cosmética de La Zarzuela son cada vez más baldías. Qué aburrimiento de entrevista, por Dios. Noos acabará la faena...
2 Martes, 08 de Enero de 2013 15:01
Carmen Sánchez
No ví la entrevista. No esperaba nada interesante del cazador de elefantes y otros mamíferos, y tampoco del colega, periodista espectáculo Hermida. Sé que tienes buen criterio (idem JoseLuis Muñoz) así que, aparte de enterarme un pelín, suscribo lo que dices. Desde luego, lo de las sillitas y el escritorio siglo XVIII es genial. Y constatar: ¡hemos retrocedido 50 años!, pero lo peor es que no solo ha sido en este tipo de entrevistas.
Bss
1 Martes, 08 de Enero de 2013 10:35
José Luis Muñoz
Aparte de coincidir básicamente en casi todo lo que dices, añado por mi cuenta dos cosas: del rey no se podía esperar mucho más. Su capacidad expresiva ha sido siempre limitada (salvo los conocidos golpes de efecto inmediato: ¿por qué no te callas? y otros parecidos). De ese lado, todo debería ser tópico, rutinario y vacío, como lo fue. La otra cosa se refiere a la imagen patética de Hermida, del que sí se podía esperar algo, no mucho, pero algo más sí. Con ese tipo de entrevistas hemos retrocedico cincuenta años, por lo menos. O más.