obama reelegido

Fernando Saiz. 7 de noviembre de 2012.

Barack Obama ha sido reelegido hace unas horas presidente de Estados Unidos. En su primera aparición pública tras la victoria, Obama ha pronunciado en Chicago un discurso casi impecable desde el punto de vista de la comunicación. Este es una análisis apresurado de su intervención.

Espléndido en la forma. Obama es una gran orador y lo ha vuelto a demostrar. Sobrio y convincente, domina el escenario con autoridad. Expresión precisa, movimientos exactos. Ni un gesto de más, ni un carraspeo ni una vacilación. Quizás su único defecto es que se desenvuelve con demasiada perfección, lo cual resta naturalidad a sus palabras. Su discurso ha durado 20 minutos y 30 segundos, justo por debajo de los 21 minutos que según los expertos es el tiempo máximo que se puede mantener la atención de un auditorio.

Concreto en el contenido. El presidente reelegido lanza un mensaje de esperanza ("... dentro de nuestros corazones sabemos que para los Estados Unidos de América lo mejor está por llegar) basado en lo aprendido durante su anterior mandato: "Nos habéis escogido para que nos concentremos en vuestros empleos, no en los nuestros". La dura experiencia de convivencia con la mayoría republicana en la Cámara de Representantes también inspira su insistente llamamiento al consenso y a intentar arreglar todos juntos los problemas del país.   

Historias con impacto. Obama hace un breve recorrido por su mandato evocando algunas historias de la gente (los empresarios familiares que se reducen sus sueldos antes que despedir a sus empleados, los soldados que subieron a oscuras las escaleras en el asalto al escondite de Osama Bin Laden, los que colaboraron contra el huracán Sandy...) y se detiene especialmente en el caso de una niña de ocho años que pudo curar su leucemia porque la reforma sanitaria entró en vigor antes que expirara la cobertura de su póliza de seguro médico. Con esos recursos narrativos, el discurso es inolvidable para la gente de la calle. 

El casi. La pega que hay que ponerle al discurso es que es muy parecido al que pronunció en 2008 tras ser elegido presidente por primera vez, también en Chicago. Tiene la misma estructura y pasajes en ocasiones idénticos. Sus agradecimientos son para los mismos (cambiando McCain por Romney, sus rivales de entonces y de ahora), su apelación al triunfo del pueblo es calcada a la de hace cuatro años y repite también, casi palabra por palabra, una de las frases que más éxito cosechó en su intervención de 2008, cuando afirma que en Estados Unidos no importa de dónde vienes ni qué eres: "No importa si eres negro o blanco, hispano, asiático o nativo americano; joven o viejo; rico o pobre; discapacitado o no discapacitado; gay o heterosexual; puedes vivir en América si estás dispuesto a intentarlo".

Post Scriptum. Los discursos de hace cuatro años y de ahora son similares, pero la reacción del público sí que es diferente. En 2008, algunos de los pasajes del discurso humedecían los ojos de la gente. En 2012, hay entusiasmo ante las palabras de Obama pero no emoción. Entre medias, cuatro años de gobierno y algunas decepciones.