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Fernando Saiz. 22 de septiembre de 2011

"Cuando uno se enamora de sí mismo empieza un romance para toda la vida" (Oscar Wilde) 

¿Se acuerdan de 'Freakonomics'? Sí, hombre, tienen que acordarse, aquel 'best seller' mundial que salió allá por 2005 y que utilizaba herramientas económicas y estadísticas para construir originales teorías sociales. Sí, ese que establecía una relación causa-efecto entre la legalización del aborto y la caída de los índices de criminalidad, ese mismo. Bueno pues los autores de 'Freakonomics', que después sacaron 'Super Freakonomics' y que más tarde publicaron 'Super Freakonomics Ilustrated', escriben junto a algunos colaboradores un blog donde, en el mismo tono fresco y desenfadado de sus libros, comentan informes y estudios científicos cuyas conclusiones pueden ser de aplicación en el mundo real.
 

Hace unas semanas me tropecé en el blog de 'Freakonomics' con una entrada que glosa un estudio de la Universidad de Amsterdam sobre la capacidad de liderazgo de las personas narcisistas. El estudio concluye, desafiando la sabiduría convencional, que las personas ególatras no son buenos líderes de grupo, porque su soberbia elimina el debate interno, inhibe la comunicación de ideas, coarta la creatividad y en definitiva impide el buen desarrollo de los proyectos. Curioso, ¿no? Todos conocemos casos de líderes de organizaciones (empresas, sobre todo) que se distinguen por su extraordinaria arrogancia, pero en general se tiende a considerar que ese es uno de los atributos, tan molesto como imprescindible, del liderazgo. Según este razonamiento bastante extendido, los humildes no tienen cualidades para dirigir la manada.

Pues parece que no es exactamente así. Los expertos de la Universidad de Amsterdam han hecho una serie de experimentos en grupo y han acabado demostrando que las decisiones adoptadas por las organizaciones con líderes narcisistas son menos eficientes. Básicamente, porque su altanería les lleva a ocultar información a sus subordinados, lo cual afecta al rendimiento del grupo.

¿Podemos contrastar esas conclusiones con nuestra experiencia del día a día? Pensemos por ejemplo en Mourinho (y así de paso le hago caso a mi manager de blogs, que siempre me dice que meta nombres famosos en los textos, que eso siempre genera tráfico). Es un buen ejemplo, ¿no? ¿O conocen a alguien más narcisista, ególatra, altivo, autoritario y soberbio que el entrenador del Real Madrid? Yo, desde luego, no. Así que como referencia nos puede servir. Mourinho es también, al mismo tiempo, un entrenador de éxito. Su palmarés es impresionante. Aunque ahora no pase por sus mejores momentos, en sus diez años como entrenador ha conseguido 19 títulos, entre ellos seis ligas (en Portugal, Inglaterra e Italia), dos copas de Europa de campeones (con el Oporto y el Inter) y una copa de la UEFA.

La pregunta es: ¿hay alguna correlación positiva entre su apabullante arrogancia y su no menos interminable lista de éxitos? Después de leer las conclusiones del estudio de la Universidad de Amsterdam, tiendo a pensar que no. Más que con la arrogancia, el éxito tiene que ver con factores como la inteligencia, la flexibilidad, la determinación o la capacidad de trabajo. Y de todo eso Mourinho va sobrado. Así que probablemente su engreimiento merma su eficacia como entrenador.

También creo que para ser un líder necesitas un cierto grado de autoestima. Si tienes que convencer a alguien de que se tire por un balcón (figura retórica), mejor hazlo pensando que eres bueno en tu trabajo.    

Post Scriptum. Hay muchos aficionados del Madrid que cuando se les señalan los defectos de Mourinho, responden: "Mourinho es como es. O lo tomas o lo dejas". Yo, desde luego, lo dejo. Qué tío más insoportable. 

  

    

 

 

 

Comentarios (5)
5 Viernes, 23 de Septiembre de 2011 10:47
FSaiz
Gracias a todos por enriquecer el debate. La verdad es que, como dice Cristina, este señor da mucho juego.
4 Viernes, 23 de Septiembre de 2011 10:38
Clara
Vamos, que me quedo con Guardiola, que al final es el que obtiene los mejores resultados.
3 Viernes, 23 de Septiembre de 2011 10:28
Clara
Me viene a la mente algún caso que he conocido de cerca. El problema es que esas personas tan soberbias también generan cierto odio y "ganas" alrededor y, cuando llega la oportunidad, que suele llegar, lo machacan. Me siento identificada con las conclusiones de la Universidad holandesa.
2 Jueves, 22 de Septiembre de 2011 15:46
Administrator
El estudio de la Universidad de Amsterdam le viene al pelo. Sólo varias reflexiones, Fernando. - Tiene Mourinho controlado esas dos parcelas para saber exhibir la necesaria en cada momento? -De su capacidad de mantener el liderazgo en el vestuario depende el éxito de su faceta narcisista. - Su narcisismo, creo sinceramente, que ha evolucionado de su éxito. Alguien podía pensar que ese ayudante-traductor de Boby Robson en el Barça sería capaz de meter el dedo en el ojo a su sucesor algunos años después. Y, especialmente, Florentino buscó un líder para domar al Barça. De narcisismo él va sobrado. No en vano es un ser superior.
1 Jueves, 22 de Septiembre de 2011 14:56
Cristina
Insoportable, si, pero da mucho 'juego' (je, je)