Email_diana

Fernando Saiz. 15 de mayo de 2011

Hay una duda que me corroe. Si no podemos recibir emails en la tumba, cmo sobreviviremos? (Autor desconocido)

El correo electrnico se ha convertido en unos pocos aos en la herramienta ms potente de comunicacin en y entre las empresas. Su uso se ha multiplicado de forma extraordinaria, y ya nadie se molesta siquiera en contar (es un decir) cuantos email se envan en todo el mundo. La ltima estimacin que vi data de 2010, y se calcula que en ese ao se enviaron 2,8 millones de correos electrnicos por segundo en todo el mundo. Se crean o no la apabullante cifra (es verdad que en buena parte debida al 'spam' o correo basura), lo que no necesita prueba es la masiva utilizacin del email.

El xito del correo electrnico ha provocado el nacimiento de una floreciente industria a su alrededor, y no hablo slo de los fabricantes de software o las operadoras de telecomunicaciones. A la sombra de ese xito fulgurante (no hay muchos precedentes de un caso similar de implantacin rpida y masiva) han surgido numerosas empresas que se dedican a asesorar sobre la mejor manera de utilizar el correo electrnico en su diferentes vertientes (como herramienta de mrketing, de comunicacin interna y externa, de comunicacin personal) y elementos (tono, contenido, extensin, peso, ttulos, estadsticas, fecha de envo, frmulas de cortesa, etc).

Tambin abundan los manuales para evitar errores que, se suele decir, pueden llegar a arruinar la carrera profesional de ms de uno. Aqu hay una lista de 101 recomendaciones en ingls que pueden ser tiles para no entrar en situacin de pnico antes de pulsar la peligrosa tecla de enviar o simplemente para superar un episodio de insomnio agudo.

Exageraciones aparte, lo cierto es que el correo electrnico ha cambiado radicalmente la forma de interactuar en el mundo de la empresa, al haber reemplazado en buena parte a la comunicacin verbal (telefnica y personal). Y su uso indiscriminado plantea algunos riesgos que no se suelen mencionar en las guas de supervivencia de Internet y de los que no solemos ser conscientes. Veamos algunos:

  • La dependencia. El email produce adiccin. Muchas personas no saben vivir sin l, o simplemente creen que consultarlo a cada momento es una obligacin consustancial a su trabajo. Los avances tecnolgicos (como los telfonos inteligentes) han propagado esa adiccin hasta el ltimo confn de la vida personal.

  • La falsa seguridad. Vivimos de la ilusin de que los emails se leen. No es verdad. Muchos no se leen. En realidad, es imposible que se lean. Como redactor jefe de un diario de informacin nacional, yo reciba diariamente un promedio de 170 emails, cuando los expertos dicen que ms de 50 no se pueden gestionar adecuadamente. Leer, lo que se dice leer, lea 35-40. Y solo atenda realmente 20-25. El resto los ignoraba basndome en criterios a veces peregrinos de procedencia y contenido, o simplemente por instinto. Suponiendo que todo el mundo hace lo mismo, y no creo que sea una hiptesis descabellada, debemos pensar que una parte importante de los mensajes que se envan no llegan a ser ledos por el destinatario.

  • La paradoja de la productividad. El email es un catalizador para mejorar el rendimiento, pero al mismo tiempo es el mayor asesino de la productividad que se conoce, slo despus del sexo en Internet. Se ha comprobado que estar leyendo constantemente el correo electrnico (el avisador acstico de que ha llegado un mensaje es una tentacin irresistible para la mayora de los profesionales) distrae la mente, ya de por s perturbada por la adiccin a la multitarea, reduce su capacidad operativa y retarda el cumplimiento de las obligaciones laborales.

  • La eternidad. Los email son como los residuos nucleares: pueden durar millones de aos y nadie sabe qu hacer con ellos. Cuando se enva un email no hay manera de saber adnde ir a parar, en que servidor terminar o quien y cmo har uso de l.

  • La caresta. Para el que enva los mensajes, el correo electrnico es gratis, o casi. Pero el que los recibe necesita invertir mucho tiempo en mantener su bandeja de entrada limpia como el jaspe, y eso tiene un alto precio. El email sale caro.

Post Scriptum. Sobrevivir el correo electrnico a su propio xito? O dentro de diez aos hablaremos de l como hoy hablamos de los telegramas? Se inventar una forma de comunicarse ms fiable e igual de sencilla? Mi respuesta es no, s, s, aunque hay ciertas posibilidades de que sea s, no, no, siempre y cuando en los garajes de Silicon Valley a alguien se le ocurra algo para resolver los riesgos inherentes a su abusiva utilizacin. Qu opinan ustedes?

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Comentarios (2)
2 Domingo, 04 de Diciembre de 2011 22:00
Mara
Totalmente de acuerdo, el email es invasivo en el trabajo, es adictivo en lo personal y es un peligro si no se gestiona adecuadamente y con atencin... Ojo, especialmente cuando respondemos por balckberry, iphone o similar y lo hacemos sin pensar dos veces en lo que escribimos. La inmediatez tiene un precio, es mejor ser prudentes, si podemos, claro!
1 Viernes, 27 de Mayo de 2011 10:50
Carles M. Canals
No se leen... Muchas veces no los lee ni quien los escribe: por eso recibimos tantos mensajes con tantas erratas.
Dependencia: efectivamente, crean adiccin. Nos acabamos creyendo que somos imprescindibles.

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