Fernando Saiz. 9 de abril de 2011                             

"Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente porque debemos escuchar más y hablar menos" (Zenón de Citio, filósofo estoico griego del siglo cuarto antes de Cristo)

Me he tropezado por casualidad con el vídeo que encabeza esta entrada. Se trata de una escena del humorista Don McMillan, especializado en comedia corporativa, que satiriza los errores en las presentaciones realizadas en 'powerpoint'. Está en inglés, pero se entiende bien y es muy visual, así que si usted está mínimamente interesado en los errores de la comunicación o simplemente quiere sonreír un rato le recomiendo que pinche en el vídeo.

 

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Viendo al tontorrón de MacMillan me he acordado de que hace unas semanas tuve ocasión de asistir a una jornada sobre 'personal branding' (o sea, de cómo venderse a uno mismo), organizada por la revista Capital y la escuela de negocios ESIC. Fue una tarde muy provechosa, porque los cinco ponentes eran autoridades en márketing, y además porque el conjunto de las intervenciones, la mayoría de ellas apoyadas por 'powerpoint', constituía una excelente y variada selección de cómo presentar un mensaje

Todas fueron interesantes (aunque a alguno de los ponentes se le fue la mano en ciertos aspectos que caricaturiza McMillan en el vídeo), pero la más brillante, en mi opinión, fue la de Juan Ramón Plana, director general de la Asociación Española de Anunciantes (AEA). La presentación de Plana fue, curiosamente, la única que se realizó sin ayuda del 'powerpoint'. Para subrayar su mensaje solo usó unas cuantas tarjetas que llevaba en la mano y un eficaz recurso teatral: concentrar en su persona un haz de luz, mientras el resto del auditorio permanecía casi a oscuras. Con herramientas tan simples, Plana atrapó, como un camaleón atrapa las moscas, la atención de los asistentes y transmitió eficazmente su mensaje sobre la importancia de las emociones en el proceso de comunicación.

Todo esto no es para demostrar que sin 'powerpoint' se cuentan las cosas mejor. De hecho, en la misma jornada, Jean Marc Colanesi, de Aldaba, hizo una presentación también brillantísima con ayuda de este recurso tecnológico. Si acaso, de lo que se trata es de confirmar una vez más que el secreto de la comunicación es tan antiguo como el mundo: mirar a los ojos y conectar con las inquietudes del que nos escucha. Viendo a Plana y a Colanesi parece fácil. Ya, ya...

Post Scriptum. El director general de la AEA nos dejó la frase de Zenón de Citio en la que explica por qué tenemos dos orejas y una sola boca. La reflexión puede parecer paradójica o incongruente si estamos hablando de presentaciones. Pero no lo es. A la hora de hablar en público hay que presentir (escuchar) lo que quiere (necesita) oír el que nos oye.