Fernando Saiz. 8 de diciembre de 2015

El debate de anoche en Antena 3 fue el mejor que recuerdo. Porque:

 

Tres candidatos, cuatro participantes, cinco protagonistas

 

El posdebate

En el posterior debate televisivo de los segundos espadas, llamó mucho la atención la saña con que Óscar López , el representante del PSOE, se empleó contra Íñigo Errejón, el lugarteniente de Pablo Iglesias, que se vengó de él acusando a uno de los analistas de la mesa, Luis Arroyo, de estar a sueldo del PSOE. El representante de Ciudadanos, Fernando de Páramo, también se las tuvo tiesas con Errejón a propósito de qué partido está perdiendo fuelle en la campaña. La prometedora, o eso dicen, Andrea Levy, del PP, fue la más floja y apenas abrió la boca para decir cuatro obviedades.

 

La propuesta estética

Sánchez y Rivera se parecieron en todo: altos, apuestos, traje oscuro, camisa blanca, corbata roja. La estética vieja y nueva fue indistinguible. Iglesias marcó distancias respecto a los demás con su look juvenil habitual, aunque chirría un poco esa camisa de Carrefour metida con calzador por dentro de los vaqueros. Soraya compareció con un atuendo un poco extraño, vistiendo una chaqueta gruesa abotonada que parecía de terciopelo. No le beneficia ser tan bajita, pero tampoco está en edad de lucir una imagen merkeliana.

 

El corolario

El nuevo atlas de la política española es mucho más divertido.

 

 

 

 

 

 


 

Comentarios (2)
2 Viernes, 18 de Diciembre de 2015 00:24
Carmen Sánchez de la Fuente
No me creaba ninguna expectación verlo. Fue curiosidad y, aunque no hubo nada nuevo "bajo el sol", me gustó. Fue refrescante ver a algunos candidatos -no todos- salir a la palestra en un tono muy diferente al que nos habían acostumbrado en debates anteriores. Me pareció divertido en muchos momentos. Impresiona que Soraya sea capaz de creerse sus propias mentiras. Pedro aparece como cautivo de un pasado que le cuesta defender en lo que tuvo de positivo. Pablo, la nota discordante, incluso en el atuendo -¡menos mal!, aburre tanta corbata- tuvo réplicas interesantes y algunas, solo algunas, que dieron en el blanco. Y Albert, chico bueno y formal, mostró sus colmillos varias veces, pero, eso sí, con buen talante y guardando sus cartas. ¡Por fin otras caras, que ya era hora, caramba! Y a todo esto, don Mariano de maniquí... que no debe desgastarse demasiado. Gobernar es que cansa mucho.
1 Miércoles, 09 de Diciembre de 2015 12:26
javiva
Yo opté por la película El planeta de los simios y en los anuncios cambiaba al debate. A veces tenía la sensación que el mando a distancia se había quedado sin pilas.