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Pasada la agitacin inicial, acabo dever y escucharcon detenimiento el discurso de abdicacin del rey. No es una pieza oratoria que vaya a hacer leyenda, pero es un buen discurso. Corto, sustanciosoy apropiadamente trasnochado. Este es el resumen.

707 palabras, 345 segundos. Menos de dosfolios y seis minutosescasospara despedir casi cuarenta aos de reinado es una buena proporcin. Algunos de nuestros administradores pblicos y privados deberan aprender de este ejemplo de concisin. El discurso est construido con un estilo llano que facilita su comprensin. Emplea frases cortas (hay alguna excepcin,bien resuelta con la entonacin), conceptos sencillose imgenes limpias.Solo se advierte un pasajealgo viciado, cuando dice "por el Gobierno y las Cortes Generales se provea a la efectividad de la sucesin conforme a las previsiones constitucionales". Seguro que los abogadosmetieron mano ah.

Mensajes con chicha. El discurso tiene cuerpo. Ms all de las inevitables apelaciones patriticas ("guardo y guardar siempre a Espaa en lo ms hondo de mi corazn") y de los nomenos inevitables elogios al heredero, el rey esboza una explicacin racional de su renunciaal hablar de las "serias cicatrices en el tejido social" y del "balance autocrtico de nuestros errores y de nuestras limitaciones como sociedad". Y, lo ms importante, admite entre lneassu incapacidad para enfrentarse ala difcil situacin actual: "Hoy merece pasar a la primera lnea una generacin ms joven, con nuevas energas, decidida a emprender con determinacin las transformaciones y reformas que la coyuntura actual est demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicacin los desafos del maana".

La letra pequea. Las menciones dereconocimientoa la reina Sofa ya la princesa Leticiason detalles de generosidad del monarca tanto ms valorables si se tiene en cuenta que eran innecesarias. Con ninguna de las dosse lleva bien. Ala reinaapenas la saluda cuandose la cruza por los pasillos y a la nuerala desaira en presencia de terceros. Peroel reysabe que ambas son importantes y por eso les dedic la letra pequea de su discurso.

Cocodrilos sobre la mesa. La puesta en escena del discurso es antediluviana. La mesa anticuada, el cartapacio negro, la agenda gastada, la lmpara de latn, un barmetro, varios cocodrilos pisapapeles que parecen salidos de una obra de teatro de Ionesco...Dirase que tanta ranciedad es deliberada. Si no fuera porla bandera de la Unin Europea, eldecorado del discurso hubierapodido serel mismo hace cuarenta aos, cuando todava viva Franco. No es ese el mejor argumento para la abdicacin? No es esa escenografauna metfora de laderiva de la institucin?

Un chiste-resumen. William Chislett, del Real Instituto Elcano, y antiguo corresponsal periodstico en Espaa,desvelenun blog del diario britnico Financial Times un chiste que el rey JuanCarlos le haba contado sobre l mismo: "Sabes por qu me coronaron rey en un submarino? Porque en el fondo no soytan estpido".

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