anuncio medicinas Fernando Saiz. 7 de enero de 2014

Los comienzos de año nos inspiran deseos tiernos y objetivos imposibles. Pero a partir de cierta edad uno ya no tiene ganas de proponerse eso de ir al gimnasio a quitarse la lorzas, dedicar más tiempo a los niños que ya no lo son, aprender inglés de verdad, sonreír al vecino que nunca saluda o reírle los chistes al esaborío de tu cuñado. En lugar de gastar pólvora inútil, yo este año he repasado mis contradeseos, las cosas que más rabia me dan y que me gustarìa que desaparecieran. A ver si con el conjuro de la palabra podemos cambiar algo el mundo que nos rodea. Por estricto orden de indignación (de mayor a menor), son las siguientes:


 

 

 

 

 

Cinco desahogos, no está mal. Me salen bastantes más, pero tampoco es cosa de empezar el año despotricando, ¿no?

 

 

Comentarios (2)
2 Viernes, 31 de Enero de 2014 18:06
FSaiz
Sí, Mariángeles, la lista puede ser interminable. La elucubración sobre la destitución de Pedro Jota también estaría nominada.
1 Miércoles, 08 de Enero de 2014 22:33
María Ángeles Samperio
No está mal la reflexión para comenzar el año. Yo añadiría todos los concursos televisivos tipo masterchep, tu cara me suena, la voz... No puedo con ellos.